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Los ejercicios prohibidos

Los ejercicios prohibidos

Hay ejercicios que, por algún motivo, se ganan mala fama.

A veces con razón, a veces porque alguien se lesionó haciéndolos y a veces porque un entrenador en TikTok decidió que eran “funcionales” o “disfuncionales” según si le venía bien para venderte su método de movilidad ancestral.

Pero la realidad es bastante menos épica. No existen tantos ejercicios prohibidos como ejercicios mal elegidos, mal ejecutados o mal contextualizados.

Un ejercicio no es bueno o malo por sí mismo. Es bueno o malo en función de para qué lo usas, para quién lo usas, cómo lo ejecutas y qué alternativas tienes disponibles. Porque sí, hay movimientos que pueden ser perfectamente seguros, pero biomecánicamente bastante pobres si el objetivo es estimular un músculo concreto.

Vamos a hablar de ejercicios “prohibidos”, pero no desde el alarmismo, sino desde la pregunta de si merece estar en tu programa o hay una opción claramente mejor.

¿Qué hace que un ejercicio sea una mala elección?

Antes de sacar la guillotina y empezar a cancelar ejercicios, necesitamos entender qué criterios importan. Para hipertrofia, un buen ejercicio suele cumplir varias condiciones:

  • El factor limitante es el músculo objetivo.
  • Ofrece un rango de recorrido útil.
  • Tiene un buen perfil de resistencia. 
  • Permite progresar en cargas.
  • Es estable y seguro.
  • Genera adherencia y tiene sentido dentro de un programa. 

Es decir, un ejercicio no tiene que parecer sofisticado para ser bueno. De hecho, muchas veces cuanto más parece inventado en un garaje por alguien con demasiada cafeína, peor señal.

Ejercicio prohibido nº1: Hex press

El hex press es ese press con mancuernas en el que juntas ambas mancuernas, las aprietas entre sí y empujas hacia arriba como si estuvieras intentando forjar el pectoral bajo presión.

Sobre el papel parece tener sentido: “aprieto las mancuernas, noto el pecho, por tanto estimula muchísimo el pectoral”. Pero notar no siempre significa estimular mejor.

El problema principal es que el hex press convierte un patrón de empuje en una especie de híbrido raro entre press, aducción horizontal isométrica y lucha por que las mancuernas no se separen. En personas con un ancho clavicular considerable, además, la posición puede obligar a una rotación interna importante del hombro y hacer que la primera parte del movimiento se parezca más a una rotación externa compensatoria que a un empuje limpio.

¿Significa esto que el hex press está prohibido? No, significa que, si tu objetivo es hipertrofiar el pectoral, probablemente tienes opciones mucho mejores. Por ejemplo, un press con mancuernas convencional permite un recorrido más natural, mayor libertad escapular, mejor alineación del brazo respecto al torso y una progresión más clara en cargas y repeticiones.

El hex press podría tener cabida como ejercicio accesorio, como variante puntual o como movimiento que a alguien le resulta cómodo y le permite entrenar sin molestias. Pero si se vende como un ejercicio superior para “cerrar el pecho interno”, cuidado.

 

Ejercicio prohibido nº2: Patada de tríceps con mancuerna

La patada de tríceps con mancuerna es otro clásico de la sección “lo noto muchísimo”. Y sí, claro que lo notas, igual que una sentadilla isométrica en la pared, y eso no significa que sea la forma más eficiente de construir piernas como Tom Platz.

El problema de la patada de tríceps con mancuerna está en el perfil de resistencia. Cuando trabajamos con peso libre, la gravedad siempre tira hacia abajo. Eso significa que la dificultad del ejercicio dependerá del brazo de momento que exista entre la mancuerna y la articulación. En la patada de tríceps, la resistencia es muy baja en buena parte del recorrido y se dispara cerca del final, cuando el codo está más extendido.

Justo ahí, el tríceps no está en su mejor posición para producir fuerza. Además, mantener el hombro extendido y el torso inclinado puede acabar siendo más limitante que el propio tríceps. Vamos, que la serie puede terminar porque estás incómodo, porque se te cae el hombro, porque la zona lumbar decide presentar una queja formal o porque el ejercicio es un pifostio, no porque el tríceps haya recibido el mejor estímulo posible.

¿La alternativa inteligente? Variantes de extensiones de tríceps en polea de toda la vida. Una extensión unilateral en polea alta, por ejemplo, tiene un perfil de resistencia más interesante, mejor control, más recorrido útil y menos limitación por la posición corporal. También puedes jugar con variantes por encima de la cabeza si quieres enfatizar más la cabeza larga del tríceps, ya que esta cruza la articulación del hombro y se verá influida por la posición del brazo.

Esto no convierte la patada con mancuerna en veneno. Si entrenas en casa, tienes poco material y sabes acercarte al fallo, puede servir. Pero si estás en un gimnasio con poleas y haces patada de tríceps con mancuerna como opción principal, quizá estás eligiendo cortar un filete con una cuchara. Se puede, pero no parece el plan más brillante.

 

Ejercicio prohibido nº3: El volante

El volante es ese ejercicio de hombro en el que mantienes los brazos extendidos al frente y haces un gesto como si estuvieras girando el volante de un camión invisible. Visualmente parece intenso. De hecho, quema, y como quema, mucha gente asume que está haciendo algo espectacular para el deltoides.

Pero cuidado con confundir quemazón con estímulo útil. El deltoides anterior se mantiene principalmente en una contracción isométrica para sostener los brazos elevados. El gesto de girar no genera unas demandas especialmente claras sobre una porción concreta del hombro, y tampoco es una opción particularmente buena para trabajar la musculatura del manguito rotador. Es decir, tenemos un ejercicio que fatiga, quema y da sensación de dureza, pero sin ser especialmente específico para ningún objetivo.

Si quieres trabajar el deltoides anterior, tienes opciones mucho mejores, como variantes de press vertical. Si lo que quieres es salud del hombro, entonces tiene más sentido incluir trabajo específico de rotación externa, control escapular, trabajo de serrato anterior, trapecio medio e inferior o variantes que realmente respondan a una necesidad concreta.

El volante no es “peligroso”, pero es el típico ejercicio que sobrevive porque parece duro, no porque sea especialmente útil.

 

¿Entonces hay ejercicios que deberíamos evitar siempre?

Hay ejercicios que pueden no encajar con tu anatomía, tu historial de lesiones, tu movilidad actual, tus objetivos o tu capacidad técnica. Pero eso no los convierte automáticamente en malos para todo el mundo.

Una sentadilla profunda puede ser excelente para una persona y una mala idea temporal para otra que no controla bien el movimiento o tiene dolor de rodilla en esos grados. Un peso muerto convencional puede ser una herramienta brutal para desarrollar fuerza y cadena posterior, pero quizá no sea la mejor opción para alguien que busca hipertrofia de isquios con mínima fatiga sistémica. Un press tras nuca puede ser tolerable para algunos hombros y bastante problemático para otros.

La clave está en dejar de preguntarse si un ejercicio está prohibido y empezar a plantearse:

  • ¿Me permite estimular el músculo que quiero estimular?
  • ¿Puedo progresar en él?
  • ¿Lo puedo ejecutar de forma estable y repetible?
  • ¿Me genera molestias articulares innecesarias?
  • ¿Hay una alternativa que consiga lo mismo con menos coste?

Esa última pregunta es la que más daño hace a muchos ejercicios de TikTok. No basta con que algo funcione un poco, tiene que justificar por qué lo eliges frente a opciones mejores.

El problema de los ejercicios raros y cómo elegir mejores alternativas 

Los ejercicios raros tienen un encanto especial. Parecen novedosos, dan contenido para redes y hacen que el entrenamiento parezca más complejo de lo que realmente es. Pero muchas veces no aportan una ventaja clara frente a movimientos básicos bien seleccionados.

Y básico no significa simple ni mediocre. Un press con mancuernas, una sentadilla hack o un remo en máquina pueden ser ejercicios tremendamente eficaces. Antes de añadir un ejercicio nuevo, pregúntate qué problema resuelve. Si no resuelve ninguno, probablemente haya mejores opciones a las que destinar recursos.

Una buena alternativa no es simplemente “otro ejercicio distinto”. Es un ejercicio que cumple mejor la función que buscabas. Si querías usar hex press para pectoral, probablemente te interesa más un press con mancuernas, un press convergente en máquina o unas aperturas en polea. Si querías usar patada de tríceps, probablemente te interesa más una extensión unilateral en polea, una extensión por encima de la cabeza o un press francés con mancuernas. Si querías usar el volante para hombro, probablemente te interesa más un press vertical, unas elevaciones laterales o trabajo específico de rotadores si ese era el objetivo.

Y esto aplica a casi cualquier ejercicio. Primero define el objetivo y después eliges la herramienta, pero no al revés. Entrenar no consiste en coleccionar movimientos, sino en acumular estímulos de calidad que puedas recuperar y repetir en el tiempo.

Conclusiones

Los ejercicios prohibidos, como concepto absoluto, son más marketing que realidad. La mayoría de ejercicios no son buenos o malos por sí mismos, sino más o menos adecuados según el contexto. Pero eso no significa que todos merezcan el mismo respeto.

Algunos ejercicios son objetivamente peores herramientas para un objetivo concreto. Puedes hacerlos y no van a matarte, pero no son las mejores alternativas disponibles en general.

No se trata de prohibir ejercicios como si fuéramos la policía biomecánica del gimnasio, sino de desarrollar criterio y elegir ejercicios que permitan aplicar tensión donde quieres aplicarla, progresar de forma medible y minimizar limitaciones que no aportan nada al estímulo.

El objetivo, más que hacer ejercicios que parezcan duros, es hacer ejercicios que funcionen.

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