ISQUIOSURALES Y FÚTBOL: PREVENCIÓN Y READAPTACIÓN.

ÍNDICE.

  • Introducción.
  • Factores de riesgo de lesión.
  • Tipos de lesiones en isquiotibiales.
  • Prevención de lesiones.
  • Readaptación de lesiones.
  • Conclusiones.
  • Bibliografía.

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  1. INTRODUCCIÓN

Las lesiones musculares siempre han sido un quebradero de cabeza para los jugadores de cualquier deporte, especialmente el fútbol con más del 31% del total de lesiones, donde se ha visto que un equipo de 25 jugadores suele tener unas 15 lesiones musculares de media y 0,6 lesiones por cada jugador en una temporada (Ekstrand, Hägglund, & Waldén, 2011).

Dentro de las lesiones musculares, la que ocurre con mayor frecuencia es la lesión en los isquiosurales(HSI, del inglés Hamstring Strain Injury) con una prevalencia del 12% (Woods et al., 2004), del 16% (Orchard, Marsden, Lord, & Garlick, 1997), entre un 12-16% (Small, McNaughton, Greig, Lohkamp, & Lovell, 2009) e incluso en otros estudios donde siguieron a 36 clubes durante 13 temporadas la prevalencia fue entre el 16,8% y 25,7% (Ekstrand, Waldén, & Hägglund, 2016); esto sucede debido a que son lesiones muy comunes en deportes que se categorizan por llegar a altas velocidades, sprints, aceleraciones y chutes, y el fútbol reúne todos esos requisitos (Arnason, Andersen, Holme, Engebretsen, & Bahr, 2007).

De hecho, en un estudio se observó que en el fútbol profesional aproximadamente un 20% de los jugadores sufre HSI en cualquier temporada (Ekstrand et al., 2016).

  1. FACTORES DE RIESGO DE LESIÓN.

A la hora de entrenar a un equipo de fútbol (en este caso) o cualquier deporte se debe tener en cuenta diversos factores que pueden desencadenar una distensión de los músculos isquiosurales.

Podemos clasificar los factores de riesgo en dos grupos de manera general, factores intrínsecos y factores extrínsecos. Estos primeros hacen referencia a los que tienen que ver con el propio jugador y en el que poco podemos hacer para prevenir la lesión, algunos ejemplos serían la edad, el sexo, la genética, la experiencia, el estado de ánimo, etc. Los extrínsecos son los relacionas con factores externos al jugador como puede ser el estado del terreno de juego, el calzado, el equipamiento, las condiciones atmosféricas, etc. Los factores intrínsecos son más predictivos de lesión que los factores extrínsecos.

Hay que saber que el riesgo de lesión no será el mismo si juegas en una posición u otra y también depende de la categoría en la que compites, ya que el riesgo de lesión incrementa con el nivel de juego (Heidt, Sweeterman, Carlonas, Traub, & Tekulve, 2000).

No es lo mismo las exigencias que tiene un partido con la de los entrenamiento, en el estudio de Ekstrand et al. 2011 que vemos a continuación podemos llegar a la conclusión, aunque ya era obvio, que en la comparación entrenamiento vs partido hay más incidencia de lesión durante los partidos.

Figura 1: Incidencia, prevalencia y naturaleza de las lesiones de isquiotibiales. (Ekstrand et al. 2011)

En un mismo artículo de Ekstrand pero en el 2016, donde se siguió a 36 clubs durante 13 años, la prevalencia promedio de HSI durante los partidos fue de 15,1% mientras que durante los entrenamientos fue solo de 9,3%. La lesión previa en el mismo sitio también es uno de los factores de riesgo más influyentes según Ekstrand et al., 2016 y que debemos tener en cuenta para que no suceda una recaída o recidiva, ya que el 13% de los jugadores que se lesionaron fueron recaídas idénticas en los dos meses siguientes a la vuelta a la competición.

La fatiga o resistencia a la fatiga es un claro factor de riesgo, en la figura que hay abajo se puede ver como la mayoría de las lesiones en los isquiosurales se producen al final de cada mitad del partido (entre el minuto 31-45 y el 76-90) debido a la fatiga (Woods et al., 2004).

Figura 2: Tiempo de HSI durante el partido. (Woods et al., 2004).

Por otro lado tenemos el ratio H/Q (diferencia entre la fuerza excéntrica de los isquiosurales y la fuerza concéntrica de los cuádriceps), en el que se ha visto que los jugadores con un ratio > 1,40 tienen menor riesgo de lesión muscular (Jean-Louis Croisier, Sebastien Ganteaume, Johnny Binet, Genty, & Ferret, 2008).

Figura 3: Diagrama de factores a considerar en la prevención de lesiones de los isquiotibiales (Buckthorpe et al., 2018).

En la figura anterior vemos como los factores de riesgo de esta lesión son muchos más de los que he comentado anteriormente (estabilidad lumbo-pélvica, flexibilidad de los isquiosurales, descanso, nutrición, carga del entrenamiento, etc.) y es muy difícil poder prevenir las lesiones controlando todos esos factores, es por eso que hay mucha controversia con si deberíamos llamarlo prevención de lesiones o reducción del riesgo de lesión ya que es prácticamente imposible prevenir una lesión en el fútbol.

En ese estudio se concluyó que había cuatro factores que eran más importantes o específicos (como llaman ellos), estos son la lesión de isquiosurales anteriormente, la fuerza excéntrica de isquios, la exposición semanal de velocidad y la resistencia a la fatiga de los isquiosurales.

  1. TIPOS DE LESIONES EN ISQUIOSURALES.

Para conocer qué tipo de HSI primero hay que tener claro cuando se considera que un jugador está lesionado y cuando recuperado, ya que según qué estudio leamos puede ser que esto varíe un poco y debe de haber un consenso claro.

Según Askling et al., 2007 un jugador lesionado es aquel que no es capaz de participar en un partido o entrenamiento debido a una distensión en los isquiosurales producida durante un partido o entrenamiento. Mientras que un jugador recuperado es aquel que es capaz de jugar un partido o cumplir todas las instrucciones dadas por el entrenador como son correr, girar, chutar y jugar a futbol a máxima velocidad.

Esas lesiones se pueden clasificar según el tiempo en que se está de baja competitiva: lesión menor (< de 8 días), moderada (entre 8 y 21 días) y severa (más de 21 días). Y también se pueden clasificar según el grado de la lesión producida: Grado 0 (sin patología), Grado 1, (edema pero sin distensión), Grado 2 (desgarro parcial) y Grado 3 (rotura).

Por otro lado las HSI pueden ser en cualquiera de los tres músculos que engloban los isquiosurales (bíceps femoral, semimembranoso o semitendinoso) siendo el primero de ellos el que más lesiones tiene a lo largo de la vida del deportista.

En el estudio de Ekstrand et al., 2016 que hemos comentado en apartados anteriores, hubo 253 lesiones de isquiosurales de las cuales 212 (84%) lesiones fueron en el bíceps femoral, frente a las 30 (12%) y 11 (4%) que sufrieron el semimembranoso y el semitendinoso respectivamente.

  1. PREVENCIÓN DE LESIONES.

Se ha comprobado que un músculo fuerte tiene menos probabilidades de lesionarse ya que absorbe más energía (Garrett & Carolina, 1996) y está relacionado con el tamaño de la cabeza larga del bíceps femoral (BFLH), deportistas con BFLH < 10,56 cm tienen 4,1 veces más riesgo de sufrir una lesión y esta se reduce a un 21% por cada cm que incrementa (Bourne et al., 2018). Por tanto desarrollar la fuerza de los isquiosurales puede prevenir el riesgo de lesión (Greig & Siegler, 2009).

En el estudio de Crosier et al., 2008 se obtuvieron resultados muy interesantes como que el grupo que tenía desequilibrios de fuerza en pretemporada y no se hizo nada al respecto tubo un 16,5% de prevalencia de lesión frente al 5,7% que tuvo el grupo en el que si se hizo un programa de entrenamiento de compensación.

Buckthorpe et al., 2018 este año pasado creó 5 puntos muy interesantes para la estrategia del programa de prevención de lesiones:

  • Fortalecer isquiosurales:

Ya que si existe debilidad en la extensión de cadera se produce más riesgo de HSI y los isquiosurales que se han lesionado antes pierden un 30% aproximadamente de la fuerza excéntrica que ejercen.

Los objetivos de esto es llegar al 95% de la Vmáx dos veces por semana, realizando ejercicios aislados y compuestos tanto de dominancia de cadera como de rodilla. Teniendo en cuenta y vigilando que la fuerza excéntrica de isquiosurales no sea muy baja (< 350N = 35,71kg) y que no haya una asimetría mayor del 15% de fuerza entre una pierna y la otra.

  • Optimizar equilibrios entrenamiento:

Se trata simplemente de monitorizar cuidadosamente a los jugadores y asegurar estrategias de recuperación óptimas.

  • Programa de estabilidad lumbo-pélvica de la cadera:

Ejercicios en el suelo, Pilates o máquinas son métodos convenientes para aislar movimientos y desafiar la conciencia postural, el elemento clave de estos ejercicios es asegurar el reclutamiento de los músculos.

  • Desarrollar el acondicionamiento físico de los jugadores:

Generalmente la fuerza corporal en las extremidades inferiores y el estado de forma cardiovascular.

  • Enfoque en la calidad del movimiento:

Movimientos con buena técnica mejoran el control neuromuscular y su secuenciación.

En la mayoria de los estudios realizados en la prevención de HSI coinciden en que el entrenamiento excéntrico de los músculos isquiosurales junto  un buen calentamiento es efectivo para prevenir estas lesiones, sobretodo se ha estudiado en el Nordic Hamstring cuya ejecución vemos en la fotografía adjuntada posteriormente. Que sea un buen ejercicio excéntrico para mejorar la fuerza de isquiosurales no significa que sea el único o que sea el mejor, ni mucho menos, ya que existen una variedad inmensa de ejercicios tanto dominantes de cadera como de rodilla para trabajar de forma excéntrica los músculos posteriores de la pierna.

Imagen 1: Nordic Hamstring exercise.

En otros estudios como el de Bourne et al., 2017 se llego a la conclusión que realizar dicho programa de prevención de lesiones antes del entrenamiento de futbol es mucho más efectivo y que se debe variar tanto la dirección como la dominancia de cadera y rodilla en la que realizas los ejercicios para que se trabajen los tres músculos que engloban los isquiosurales. Para tener más énfasis en la cabeza larga del bíceps femoral y el semimembranoso deberemos realizar ejercicios de extensión de cadera ya que es donde se activa más y en cambio la cabeza corta del bíceps femoral y el semitendinoso se activan más en ejercicios de flexión de rodilla.

Propuesta de programa de prevención

Un ejemplo de programa para prevenir el HSI sería este:

EJERCICIOS

SERIES REPETICIONES FRECUENCIA RPE

Nordic Hamstring

3 10 2xweek 4-6
Hip Extensión 4 10 2xweek

4-6

Leg curl excéntrico 3 8 2xweek

4-6

Figura 4: Propuesta propia programa prevención durante la temporada.

Hay que recalcar que un programa de prevención es algo complementario (estamos hablando dentro de la temporada de un equipo de futbol, no de la pretemporada), por tanto deben ser unos 2-4 ejercicios con un volumen que no sea muy elevado a una intensidad baja-media y realizando 1-2 veces por semana sería óptimo.

Este tipo de entrenamiento es muy importante para reducir el riesgo de lesiones musculares pero no todo es tan fácil y hay entrenadores o clubes que prefieren no realizar programas de prevención complementarias por los siguientes motivos (Ekstrand et al., 2016):

  • Suele ser aburrido para los jugadores, por tanto se debe concienciar de que es muy importante realizarlo correctamente y almenos 1-2 veces a la semana para que a medio-largo plazo sea beneficioso para ellos mismos y para el equipo.
  • Quita tiempo de trabajo específico según los entrenadores, donde se debería concienciar como preparadores físicos también a los entrenadores de que es un trabajo que se debe hacer si no quiere que haya tantas lesiones y que los jugadores esten en condiciones óptimas.
  • Falta de tiempo para el programa de prevención. Esto no puede ser una excusa ya que ¿un programa para prevenir HSI cuánto puede durar? 10-15 minutos como mucho una o dos veces a la semana, es decir que se debería valorar si sale a cuenta dedicar solo unos 20 minutos a la semana a la prevención de una lesión que se produce muy frecuentemente en este deporte, por supuesto que sí vale la pena.
  1. READAPTACIÓN DE LESIONES.

Debemos entender que hay distintas altas en el mundo del futbol para que el jugador vuelva a jugar, en primer lugar se recibe el alta médica que es cuando el médico decide que el jugador ya está curado de la lesión en si, después de esta viene el alta profesional donde el jugador ya puede empezar el programa de readaptación y para terminar está el alta competitiva para que dicho jugador ya pueda competir en los partidos y entrenar con sus compañeros con total normalidad.

Lo que está claro es que un programa de readaptación para cualquier jugador debe ser multidisciplinar y debe tener un contacto constante entre los distintos miembros del staff técnico para determinar el momento en el que el jugador ha recibido la autorización médica basada en criterios y está mentalmente listo para la disponibilidad total de los partidos y/o entrenos (Ready to Play o RTP) (Van Der Horst, Backx, Goedhart, & Huisstede, 2017). Como vemos a continuación, la figura 5 dice que el equipo debe estar formado por el atleta, el entrenador, el preparador físico, el fisioterapeuta y el médico deportivo.

Figura 5: Equipo multidisciplinar para decidir el RTP en el futbol. (Van Der Horst et al., 2017).

Ekstrand y sus colegas en un estudio que se publicó en 2016 sacaron unas conclusiones bastante interesantes después de hacer un seguimiento de 7 temporadas de fútbol profesional:

  • No hubo diferencias entre el músculo afectado y el tiempo lesionado.
  • Pobre correlación entre el tamaño de la lesión y el RTP.
  • No hay correlación entre la localización de la lesión y el RTP.
  • Mayor tasa de recaídas en las lesiones del bíceps femoral (18%) que en el semimembranoso y semitendinoso juntos (2%).
  • RTP es más largo en lesiones de grado 2 que en las de grado 1, algo obvio.

En un programa de rehabilitación se debe de considerar el trabajo tanto de fuerza, control lumbo-pélvico y tensión de cuádriceps en 3 fases en las que se incluye protección, hielo, medicamentos inflamatorios, ejercicio terapéutico y criterios de progresión (Heiderscheit, Sherry, Silder, Chumanov, & Thelen, 2010).

En un estudio exclusivo sobre el RTP se definieron una lista de criterios mediante el método Delphi para la lesión muscular de isquiosurales, en el que se alcanzó un consenso entre fisioterapeutas y médicos que trabajan en el futbol de élite ingles. Se identificaron cinco dominios principales determinar cuando un jugador está listo para competir como son el rendimiento funcional, la fuerza, la flexibilidad, el dolor y la confianza del jugador (Zambaldi, Beasley, & Rushton, 2017).

Figura 6: Criterios de RTP con consenso y evaluación relativa. (Zambaldi et al., 2017).

En la tabla insertada arriba podemos ver donde hay el máximo porcentaje de acuerdo para la vuelta de un jugador a la competición son:

  1. Realizar sprints máximos.
  2. Lograr la máxima velocidad lineal.
  3. Completar una sesión específica de fútbol con el máximo rendimiento y bajo fatiga.
  4. Realizar un plan de carrera progresivo con el nivel de rendimiento igual al de antes de la lesión
  5. Autoconfianza.
  6. Fuerza muscular de isquiosurales completa en comparación con el lado no lesionado y/o antes de la lesión.
  7. Flexibilidad muscular completa igual al lado no lesionado y/o antes de la lesión.

Por último comentar que dentro de un microciclo, el PPL (Programa de Prevención de Lesiones) se debe de programar temprano para evitar comprometer la preparación para el siguiente partido (Lovell et al., 2018). Ya que la clasificación del dolor fue más elevada en MD+4 y MD+5 (es decir, 4 y 5 días después del partido) en comparación con el programa que se administró en el MD+3 (principios de microciclo, si se juega en sábado sería el martes).

  1. CONCLUSIONES.
  • Existen muchos factores de riesgo de lesión para los isquiosurales.
  • El trabajo de fuerza excéntrico es efectivo para la prevención de HSI.
  • El ratio H/Q es fundamental tanto para la prevención como para la readaptación de HSI.
  • El programa de prevención da mejores resultados en el pre-entreno.
  • PPL se debe de programar lejos del siguiente partido.

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Contenido por Arnau Royo.

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  1. BIBLIOGRAFÍA

Arnason, A., Andersen, T. E., Holme, I., Engebretsen, L., & Bahr, R. (2007). Prevention of hamstring strains in elite soccer: An intervention study. Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sports, 18(1), 40–48. https://doi.org/10.1111/j.1600-0838.2006.00634.x

Bourne, M. N., Timmins, R. G., Opar, D. A., Pizzari, T., Ruddy, J. D., Sims, C., … Shield, A. J. (2018). An Evidence-Based Framework for Strengthening Exercises to Prevent Hamstring Injury. Sports Medicine, 48(2), 251–267. https://doi.org/10.1007/s40279-017-0796-x

Buckthorpe, M., Wright, S., Bruce-Low, S., Nanni, G., Sturdy, T., Gross, A. S., … Gimpel, M. (2018). Recommendations for hamstring injury prevention in elite football: translating research into practice. British Journal of Sports Medicine, bjsports-2018-099616. https://doi.org/10.1136/bjsports-2018-099616

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Ekstrand, J., Waldén, M., & Hägglund, M. (2016). Hamstring injuries have increased by 4% annually in men’s professional football, since 2001: A 13-year longitudinal analysis of the UEFA Elite Club injury study. British Journal of Sports Medicine, 50(12), 731–737. https://doi.org/10.1136/bjsports-2015-095359

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Heidt, R. S., Sweeterman, L. M., Carlonas, R. L., Traub, J. A., & Tekulve, F. X. (2000). Avoidance of Soccer Injuries with Preseason Conditioning, 28(5), 659–662.

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Orchard, J., Marsden, J., Lord, S., & Garlick, D. (1997). Preseason hamstring muscle weakness associated with hamstring muscle injury in Australian footballers. American Journal of Sports Medicine, 25(1), 81–85. https://doi.org/10.1177/036354659702500116

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Van Der Horst, N., Backx, F. J. G., Goedhart, E. A., & Huisstede, B. M. A. (2017). Return to play after hamstring injuries in football (soccer): A worldwide Delphi procedure regarding definition, medical criteria and decision-making. British Journal of Sports Medicine, 51(22), 1583–1591. https://doi.org/10.1136/bjsports-2016-097206

Woods, C., Hawkins, R. D., Maltby, S., Hulse, M., Thomas, A., & Hodson, A. (2004). The Football Association Medical Research Programme: An audit of injuries in professional football – Analysis of hamstring injuries. British Journal of Sports Medicine, 38(1), 36–41. https://doi.org/10.1136/bjsm.2002.002352

Zambaldi, M., Beasley, I., & Rushton, A. (2017). Return to play criteria after hamstring muscle injury in professional football: A Delphi consensus study. British Journal of Sports Medicine, 51(16), 1221–1226. https://doi.org/10.1136/bjsports-2016-097131

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