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¿Cómo combinar crossfit con entrenamiento de fuerza? ¿Habría que hacer los dos?

¿Cómo combinar crossfit con entrenamiento de fuerza? ¿Habría que hacer los dos?

El CrossFit ya incluye sentadillas, pesos muertos, presses, dominadas y levantamientos olímpicos. Entonces, ¿qué sentido tendría añadir entrenamiento de fuerza?

La respuesta depende de qué entendamos por “entrenar fuerza” y, sobre todo, de qué queramos conseguir. Porque una cosa es utilizar ejercicios de fuerza dentro de un WOD y otra diferente es desarrollar la fuerza máxima mediante una programación específica, descansos suficientes y una progresión controlada.

Por tanto, la pregunta no es solo si se pueden combinar ambos entrenamientos. La verdadera cuestión es si necesitas hacerlo, cuánto trabajo adicional deberías introducir y cómo evitar que el complemento termine saboteando aquello que pretendía mejorar.

CrossFit y fuerza, no son exactamente lo mismo

El CrossFit se engloba dentro del entrenamiento funcional de alta intensidad. Combina movimientos multiarticulares, halterofilia, gimnasia y trabajo metabólico mediante sesiones constantemente variadas.

En un mismo entrenamiento pueden aparecer cleans, burpees, remo, dominadas y thrusters, organizados en formatos como AMRAP, EMOM o rondas por tiempo. Esto obliga a producir fuerza, mantener una técnica razonable bajo fatiga y repetir esfuerzos con descansos limitados. Vamos, una fiesta fisiológica en la que todos los sistemas energéticos han sido invitados y ninguno sabe muy bien a qué hora se va a casa.

El entrenamiento de fuerza específico tiene una lógica distinta. Su objetivo principal es mejorar la capacidad de producir fuerza en uno o varios movimientos. Para conseguirlo suele utilizar ejercicios relativamente estables, cargas planificadas, series cortas o moderadas y descansos suficientemente largos como para preservar el rendimiento.

Las dos modalidades emplean cargas externas y movimientos similares, pero no persiguen necesariamente la misma adaptación. Hacer cinco sentadillas pesadas descansando cuatro minutos no genera el mismo estímulo que realizar esas sentadillas dentro de un circuito con saltos al cajón y calorías en bicicleta. El ejercicio puede ser el mismo, pero cambian la fatiga previa, la recuperación, la velocidad de ejecución y la calidad de cada repetición.

Por eso, aunque el CrossFit contenga trabajo de fuerza, no todo lo que se hace con una barra constituye entrenamiento específico de fuerza.

¿El CrossFit por sí solo mejora la fuerza?

Sí, la saiens apunta hacia que los programas estructurados de CrossFit y otros modelos de entrenamiento funcional de alta intensidad pueden mejorar la fuerza máxima, la resistencia muscular, la potencia y la capacidad cardiorrespiratoria.

Una persona principiante puede aumentar considerablemente sus marcas entrenando únicamente CrossFit. De hecho, durante los primeros meses probablemente no necesite añadir nada más. La exposición frecuente a esos patrones de movimiento ya supone un estímulo novedoso y suficiente.

El problema aparece cuando el atleta deja de ser principiante o quiere mejorar de forma prioritaria una marca concreta. La variabilidad que hace tan atractivo al CrossFit también puede limitar la progresión específica. Quizá esta semana hagas sentadilla trasera, la siguiente front squat y la siguiente goblet squat dentro de un metcon. Todos esos ejercicios pueden aportar algo, pero la exposición a un patrón concreto puede no ser suficiente para maximizar la fuerza en él.

Además, el componente de fuerza de una clase puede quedar condicionado por la programación general del box. No siempre trabajarás el ejercicio que necesitas, con la frecuencia que necesitas ni en el momento del mesociclo en el que más te interesa.

Por tanto, el CrossFit desarrolla fuerza general, pero no garantiza por sí mismo una progresión óptima en fuerza máxima.

¿Hace falta hacer las dos cosas?

La realidad es que no necesariamente, pero tampoco es contraproducente si te apetece. Una persona cuyo objetivo sea mejorar su condición física general, divertirse, aprender movimientos variados y mantenerse saludable puede conseguirlo perfectamente entrenando CrossFit tres o cuatro días por semana.

Añadir sesiones de fuerza solo porque “más es mejor” puede aportar poco y aumentar bastante la fatiga. Especialmente cuando ese trabajo se suma sin conocer de antemano qué sentadillas, presses, dominadas o pesos muertos aparecerán en los WODs.

En cambio, introducir entrenamiento específico de fuerza sí puede tener sentido cuando:

  • Quieres mejorar claramente tu sentadilla, peso muerto, press o levantamientos olímpicos.
  • La fuerza está limitando tu rendimiento en determinados WODs.
  • El bloque de fuerza de tus clases es demasiado breve o variable.
  • Quieres ganar más masa muscular en grupos concretos.
  • Necesitas reforzar patrones o zonas que la programación del box trabaja poco.
  • Compites en CrossFit y necesitas elevar tu techo de fuerza.

La fuerza máxima es uno de los factores relacionados con el rendimiento en CrossFit, aunque no sea el único. Una mayor fuerza relativa puede hacer que las cargas prescritas representen un porcentaje menor de tu máximo y, por tanto, resulten más fáciles de repetir.

Si tu peso muerto máximo son 120 kg, mover 80 kg durante un WOD supone trabajar con aproximadamente dos tercios de tu capacidad. Si elevas tu máximo hasta 160 kg, esos mismos 80 kg pasan a representar la mitad. La barra no ha adelgazado, pero para ti ya es más ligera.

Ahora bien, mejorar la fuerza no solucionará automáticamente todos tus problemas. Si fallas por una mala capacidad aeróbica, una técnica ineficiente o una mala gestión del ritmo, añadir más sentadilla puede convertirte en alguien muy fuerte que sigue explotando a los 4 minutos.

El problema no es combinarlos, sino duplicarlos

CrossFit y entrenamiento de fuerza comparten una enorme cantidad de movimientos, por lo que una sesión adicional de fuerza no debería considerarse un entrenamiento independiente del CrossFit. Todo forma parte de la misma carga semanal.

Si el lunes haces peso muerto pesado por tu cuenta, el martes aparece un WOD con 60 kettlebell swings y el miércoles tienes cleans, tu cadena posterior no distingue qué parte pertenecía a tu programa y qué parte escribió el coach en la pizarra. Solo sabe que lleva tres días recibiendo cariño en forma de bisagras de cadera.

Este volumen oculto es uno de los principales errores al combinar modalidades. El atleta cuenta las series de su sesión de fuerza, pero no las repeticiones acumuladas durante los WODs. Como resultado, aumenta el trabajo sobre la zona lumbar, los hombros, las rodillas o los flexores del codo sin dejar tiempo suficiente para recuperarse.

Dos sesiones consecutivas de CrossFit ya pueden alterar marcadores de recuperación e incrementar el estrés fisiológico. Añadir trabajo pesado sin controlar este contexto puede empeorar la situación.

¿Hay interferencia entre fuerza y CrossFit?

Cuando entrenamos simultáneamente fuerza y resistencia hablamos de entrenamiento concurrente. Durante mucho tiempo se ha interpretado que combinar ambas cualidades perjudicaba inevitablemente las ganancias de fuerza y masa muscular.

La saiens actual es bastante menos dramática. Los metaanálisis indican que el entrenamiento concurrente no parece comprometer de forma relevante la hipertrofia muscular ni la fuerza máxima en la mayoría de los contextos. Sin embargo, puede afectar más a la fuerza explosiva, especialmente cuando el volumen de acondicionamiento es elevado o las sesiones están mal distribuidas.

También existen indicios de que incorporar mucho trabajo interválico de alta intensidad podría reducir algunas adaptaciones hipertróficas a nivel de las fibras musculares, aunque las diferencias en el tamaño muscular total suelen ser pequeñas o inexistentes.

Por tanto, hacer CrossFit no destruye tus gains, el problema suele ser más sencillo:

  1. Se acumula demasiado volumen.
  2. Las sesiones duras se colocan demasiado cerca.
  3. El trabajo metabólico genera fatiga antes del entrenamiento de fuerza.
  4. No se ingieren suficientes calorías y macros.
  5. No se da la importancia que merece al descanso.

La adaptación final dependerá de la dosis y de cómo distribuyamos los estímulos.

Define tus prioridades

Intentar maximizar simultáneamente la fuerza máxima, la hipertrofia, la capacidad aeróbica, la gimnasia, la halterofilia y el rendimiento en metcons es una forma excelente de progresar muy lentamente en siete cosas a la vez. Antes de organizar la semana, establece una prioridad.

Si tu prioridad es el CrossFit, el entrenamiento de fuerza debe actuar como complemento. Su función será mejorar solo algunos levantamientos, reforzar puntos débiles y elevar tu techo de fuerza sin restar calidad a los WODs. En este caso pueden ser suficientes una o dos exposiciones semanales breves. No necesitas convertirte en powerlifter por las tardes después de hacer CrossFit por las mañanas.

Si tu prioridad es la fuerza o la hipertrofia, las sesiones específicas de esa índole deben ocupar el centro del programa. El CrossFit tendrá que reducirse o adaptarse, evitando que los metcons interfieran con los levantamientos principales. Podrías mantener dos o tres sesiones de CrossFit, pero no todas deberían ser máximas. Parte de ese trabajo tendría que cumplir una función más técnica o aeróbica.

Si buscas salud y disfrute, no hace falta complicarlo. Puedes entrenar CrossFit varias veces por semana y añadir una sesión sencilla de fuerza solo si te gusta o detectas una carencia concreta. O al revés, puedes entrenar fuerza y añadir alguna sesión suelta de CrossFit. El programa óptimo sobre el papel pierde contra el programa suficientemente bueno que te apetece mantener durante años.

¿Cómo organizar ambos entrenamientos?

1. Coloca la fuerza antes que el cardio

Si realizas ambos estímulos en una misma sesión y quieres mejorar la fuerza o la masa muscular, empieza por ese trabajo. La fatiga de un metcon reduce la capacidad de producir fuerza, mantener la velocidad de la barra y ejecutar correctamente movimientos técnicos. No parece muy inteligente intentar un récord en sentadilla después de descubrir cuántos burpees caben en tu alma.

Una estructura razonable sería:

  1. Calentamiento.
  2. Técnica o levantamiento olímpico.
  3. Fuerza principal.
  4. Accesorios, si son necesarios.
  5. Metcon.

2. Separa las sesiones siempre que sea posible

Lo ideal sería hacerlo en días diferentes, pero si haces fuerza y CrossFit el mismo día, separar ambas sesiones varias horas puede ayudarte a reducir la fatiga aguda. Cuando esto no sea posible, al menos respeta el orden marcado por la prioridad.

También conviene evitar que una sesión intensa de pierna preceda inmediatamente a un WOD dominado por sentadillas, carrera o levantamientos desde el suelo.

3. No conviertas todas las sesiones en una final de los CrossFit Games

Combinar modalidades requiere diferenciar entre sesiones exigentes y sesiones moderadas. Puedes tener un día de fuerza pesado, otro WOD intenso y varias sesiones de menor coste. Lo que difícilmente podrás sostener es fuerza pesada, halterofilia máxima y metcons agónicos cinco días seguidos.

La fatiga también necesita programación.

4. Utiliza poco volumen, pero de calidad

Para complementar el CrossFit no hacen falta sesiones de 20 series por grupo muscular. 2 o 4 series exigentes de un levantamiento, seguidas de algunos ejercicios analíticos bien elegidos, pueden aportar un estímulo suficiente. Las prescripciones con cargas altas, especialmente por encima del 80 % del 1RM, son particularmente eficaces para mejorar la fuerza máxima.

No hace falta despedirse del gimnasio mediante un finisher que incluya otros cien wall balls.

5. Revisa la programación del box

Este punto es fundamental. Si conoces los WODs con antelación, distribuye la fuerza alrededor de ellos. Si no los conoces, mantén el entrenamiento complementario conservador y evita añadir demasiado volumen en patrones que suelen aparecer con frecuencia.

También puedes modificar la sesión del box y no significa entrenar peor. En ocasiones, reducir la carga o las repeticiones de un WOD es lo que permite que el conjunto de la semana tenga sentido.

Conclusiones

CrossFit y entrenamiento de fuerza pueden combinarse perfectamente, pero no todo el mundo necesita hacer ambos. El CrossFit ya puede mejorar considerablemente la fuerza, especialmente en principiantes y personas cuyo objetivo sea la condición física general. Sin embargo, añadir trabajo específico puede ser útil cuando queremos elevar una marca concreta, corregir una debilidad o mejorar el rendimiento competitivo.

La clave está en no tratar las sesiones como estímulos independientes. Las sentadillas del WOD cuentan, los presses cuentan, los cleans cuentan… Así que si vas a combinar ambos:

  • Define una prioridad.
  • Realiza primero el trabajo de fuerza cuando coincida en la misma sesión.
  • Controla el volumen duplicado.
  • Separa los estímulos más exigentes.
  • Mantén algunas sesiones moderadas.
  • Ajusta el entrenamiento en función de tu recuperación.

Hacer más cosas no siempre produce más adaptaciones. Puedes combinar CrossFit y fuerza. Pero la verdadera clave está en conseguir que se ayuden entre sí y no en sobrevivir a una guerra semanal entre tu programación y tu capacidad física.

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